Cuidados de aire acondicionado de tu auto

Hace un par de décadas todavía en Guatemala se consideraba un exceso el control de temperatura. Hoy, circular sin aire acondicionado no sólo significa sufrir por la temperatura extrema, sino correr riesgo de accidentes porque la incomodidad perturba la atención del conductor.

Ya no es un lujo el aire acondicionado. Se ha convertido en una extra común. Pero como todo subsistema de un auto, requiere atención y mantenimiento.

Empecemos con un poco de historia. En 1884 William Whiteley colocó cubos de hielo debajo de la cabina de los carruajes y soplaba aire hacia adentro por medio de un ventilador conectado al eje.

Luego se implementó un sistema de enfriamiento por evaporación, el Wheater Eye (Ojo climático), que disminuía la temperatura haciendo pasar el aire por agua. Dicho sistema, inventado por Nash, todavía se encuentra disponible en algunas Van.

El primer auto con refrigeración similar a las actuales fue el Packard 1939: una espiral enfriadora envolvía la cabina, cuyo sistema de control era el interruptor de un ventilador.

Hoy las unidades de aire acondicionado son más eficientes, con sistemas como el ATC (Control automático de temperatura, por sus siglas en inglés), que es más confiable que los viejos termostatos. Las computadoras de a bordo también se aseguran que tanto el conductor como los pasajeros se sientan cómodos.

Partes del sistema
Existen tres diferentes tipos de sistemas de aire acondicionado, pero su concepción y diseño son similares. Los componentes más comunes son el compresor, el condensador y el evaporador.

El primero comprime el gas refrigerante por medio de la potencia del motor, mediante transmisión de correa. Posee un lado de alta presión y uno de baja. La entrada del compresor toma el gas refrigerante de la salida del evaporador y, en algunos casos, lo hace del acumulador para comprimirlo y enviarlo al condensador, donde ocurre la transferencia del calor absorbido dentro del vehículo.

El condensador disipa el calor. Dentro, el gas refrigerante proveniente del compresor que se encuentra caliente, se enfría; durante el enfriamiento el gas se condensa para convertirse en líquido a alta presión.

Finalmente, el evaporador sirve para absorber tanto el calor como el exceso de humedad. Allí, el aire caliente pasa a través de aletas de aluminio unidas a tubos y el exceso de humedad se condensa en las mismas, donde el polvo que lleva el aire se adhiere a la superficie mojada de las aletas. Luego el agua se drena hacia el exterior.

Refrigerantes
Los sistemas de aire acondicionado utilizaban al Clorofluorocarbono-12 (CFC 12 o gas Freón), pero estudios han determinado que daña la capa de Ozono, por lo que se dejó de fabricar en 1995, aunque todavía existen inventarios de dicho refrigerante que se usarán hasta que se agote la existencia.

Para sustituirlo se utiliza el R 134, el único refrigerante alternativo que ha sido probado por los fabricantes de automóviles y es aceptado por la EPA (agencia estadounidense para la protección ambiental, por sus siglas en inglés). Es utilizado en todos los automóviles fabricados a partir de 1995.

Mantenimiento
Los servicios regulares que deben darse al sistema de aire acondicionado están consignados en el manual de mantenimiento de su auto. Siga las recomendaciones del fabricante o, en el caso de autos usados que ya no tienen el manual, a un mecánico de su confianza. En todo caso, este sistema no posee partes que puedan repararse o reemplazar sin la asistencia de un experto.

La mayoría de fallas incluyen fugas en mangueras, roturas en el radiador o mal funcionamiento de cualquiera de las partes y pueden prevenirse por medio de un mantenimiento adecuado.

Con excepción del mantenimiento del nivel de líquido, el sistema de refrigeración debe lavarse y recargarse con refrigerante/anticongelante nuevo aun cuando el interior del radiador se vea limpio. Con el tiempo algunos aditivos en este líquido, tales como los químicos anticorrosivos, pueden agotarse y aun así el nivel verse normal. Al vaciar el sistema de refrigeración con regularidad y al reemplazar el refrigerante/anticongelante evitará un gasto mayor en la reparación del radiador en el futuro. 

Para alargar la vida del sistema no lo utilice con las ventanillas abiertas. Tampoco lo haga si no lo necesita porque, además, recuerde que consume más combustible. Evite utilizarlo al máximo de su potencia, a menos que realice una travesía por el desierto del Sahara.